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18 de marzo. ¡Qué alivio! Por unas horas nos habían hecho creer que el atentado del pasado día 11 lo había cometido ETA.
¡Que horrible!, imputar a los nuestros, a los terroristas de ETA, algo tan horrible como asesinar a más de 200 personas inocentes.
Eso no podía ser, los nuestros, los de ETA, ya se acercan a los 1000 asesinatos, pero lo hacen de pocos en pocos, nunca en esas cantidades. ¡Ya decía yo!, los de ETA no matan tanto; lo hacen mejor: poco a poco.
¡Dónde va a parar!, comparar a los extremistas islámicos con los nuestros; ¡son de otra pasta! Los de ETA lo hacen por la espalda, con el tiro en la nuca y siempre donde pueden salir huyendo. Los de ETA, como mucho, matan de 20 en 20, y además avisan. ¡Es que es una diferencia importante!
Los de ETA procuran no dejar tullidos ni lisiados, lo hacen de un tiro en la nuca; así no sufren; y cuando tienen que poner bombas, lo hacen con materiales más modernos y sofisticados, para que los desgarros, las mutilaciones o las cegueras sean más limpias. No es lo mismo. ¡Dónde va a parar!. Estos de Al Qaeda son unos chapuzas.
Los nuestros son conocidos y muy familiares, son del Cantábrico, de chapela y del bacalao a la vizcaína.
Los muertos de ETA están menos muertos; al fin y al cabo hay una justificación ideológica: es un pueblo oprimido, masacrado y sin libertades. Es solo una "organización separatista vasca" con cobertura legal: tienen representanten en los parlamentos, goza de financiación pública, de medios de comunicación y es interlocutor de instituciones y otros partidos. Son tan nuestros, que sus víctimas son solo españolas y generalmente seleccionadas. ¡Ya te digo!
¿Y qué me dices del pobre Carod Rovira?, ahora tendrán que reintegrarle en todos sus cargos y honores, porque, me digan lo que me digan, él solo se ha tratado con los buenos.
Ya lo decía mi madre que siempre ha habido clases y que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Jorge Rodríguez, El Semanal Digital, 18/03/04
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