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Juan
José Otegi Goikoetxea, un ex alcalde de Batasuna metido
a constructor, se ha visto favorecido cotidianamente y de manera
irregular por corporaciones locales del mismo partido en varios
ayuntamientos de Guipúzcoa.
En
Belauntza, la Corporación municipal llegó a recalificar
un terreno rural para que este constructor pudiese construir ocho
casas. La Diputación nunca ha aprobado la modificación
del suelo, pero las viviendas se construyeron y se vendieron a
personas afines a Batasuna.
En
Tolosa, los carnavales han sido los protagonistas de estos días.
Pero las personas que se hicieron eco la semana pasada en ÉPOCA
del entramado de corrupciones en el que se encuentran algunos
municipios de la comarca de Tolosaldea, no han participado en
las fiestas: Es muy peligroso salir cuando todo el mundo
está disfrazado. Te puede pasar cualquier cosa, aseguran.
En
el anterior reportaje denunciábamos las irregularidades
de Iñaki Basasoro Tolosa, el secretario de Belauntza al
que personas que le conocen acusan de ser el coordinador de la
kale borroka en la comarca y que lleva en el puesto más
de 15 años de forma ilegal. La Diputación nombró
hace 10 días a una secretaria interina para sustituirle,
pero Basasoro aún no ha abandonado el despacho que ocupa
en el Ayuntamiento.
Un
amigo del secretario, Juan José Otegi Goikoetxea es un
constructor al que los ayuntamientos de Batasuna en Tolosaldea
favorecen con concesiones de obras. Incluso en Belauntza, el Consistorio
recalificó unos terrenos rurales para que Otegi pudiera
realizar su proyecto de construir ocho viviendas.
Es
la corrupción de Batasuna, dicen en la comarca. Amparándose
en ayuntamientos que gobiernan sin oposición o atemorizando
a ésta y expulsándola de los consistorios, cometen
todo tipo de irregularidades y prevaricaciones que en la mayoría
de los casos no se denuncian.
ÉPOCA
ha investigado el caso del constructor Juan José Otegi
Goikoetxea y su vinculación con un pequeño entramado
de tráfico de influencias al que se unen los comportamientos
mafiosos de quema de caseríos, pintadas amenazantes y manifestaciones
frente a las casas de los vecinos que se oponen a esta tiranía
que ejerce Batasuna y sus secuaces enmascarados en la comarca
guipuzcóana de Tolosaldea, a tan sólo 25 kilómetros
de San Sebastián.
Historia
de una recalificación.
El
25 de septiembre de 1997 la Corporación de Belauntza, gobernada
por Batasuna, aprobó el texto refundido de las normas urbanísticas
del municipio. En este texto se consideraba suelo rural y, por
lo tanto, no urbanizable, la zona denominada de Egoarre.
Unos
días después de este pleno Otegi se reúne
con el secretario del Ayuntamiento, Iñaki Basasoro, y le
pone al corriente de los planes que tiene para Egoarre: desea
construir 15 casas, por lo que se debe recalificar el suelo lo
antes posible. El 16 de diciembre, el constructor presenta al
Ayuntamiento un proyecto para edificar en la zona rural. El 23
de diciembre de 1997 el Consistorio aprueba en pleno las normas
urbanísticas provisionales de Belauntza y acepta una consulta
de la empresa Otegi Eraikuntzak S.L. para construir en Egoarre,
que seguía siendo suelo no urbanizable.
A
pesar de conocer este dato, tanto la Corporación como el
secretario, deciden iniciar el proyecto de Otegi y fijan el precio
a las viviendas, entre 20 y 25 millones cada una. El constructor
había comprado el terreno a cambio de construir una de
esas casas al propietario.
El
29 de enero de 1998 la corporación de Batasuna aprueba
la Urbanización AIU 2-c de Egoarre y recalifica el suelo.
El proyecto final queda en la construcción de dos casas
bifamiliares y seis individuales. El 6 de febrero de 1998 el Boletín
Oficial de Guipúzcoa publica el proyecto y la recalificación.
Las viviendas comienzan a construirse.
El
28 de enero de 1999 el Pleno aprueba provisionalmente el proyecto
de Otegi y lo remite a la Diputación para su aprobación
definitiva. El 28 de septiembre la Diputación de Guipúzcoa
desautoriza la recalificación.
A
pesar de que se trataba del proyecto de un particular, el 31 de
diciembre de 1999 el Consistorio repartió por el pueblo
una hoja con el membrete del Ayuntamiento de Belauntza en la que
informaba del proyecto de viviendas que iba a vender Otegi. La
urbanización se vende y Otegi gana 600.000 euros con la
operación, en un pueblecito perdido, al que nadie quiere
mirar y en el que funcionan impunes este tipo de operaciones.
¿Quién
es Otegi?
Juan
José Otegi es un albañil que nació en Gaztelu
hace 39 años, vinculado a Batasuna, al que el trato de
favor que recibe de sus compañeros en los pequeños
municipios afines le ha convertido en un constructor con una empresa
que factura al año entre 1.800.000 y 3.000.000 euros.
Este
oscuro personaje, que en Belauntza ha ido de la mano del secretario
Iñaki Basasoro, constituyó su empresa, Otegi Erainkutzak
S.L. junto a su cuñado, Pascual Beobide, en 1994. Desde
ese año su historial de irregularidades y corruptelas se
ha extendido por la comarca de Tolosaldea hasta hacer de él
un cacique temido en la zona por las consecuencias que conlleva
el enfrentarse a alguien que controla los resortes de la mafia
en la comarca.
Otegi
fue concejal por Batasuna de Leaburu-Gaztelu-Txarama entre los
años 1987 a 1991 y alcalde desde 1991 a 1994 y de Gaztelu
de 1994 a 1995. Gaztelu se segregó de Leaburu-Gaztelu-Txarama
el 18 de octubre de 1994 y Otegi dejó de ser alcalde en
las siguientes elecciones municipales.
Leaburu
y Gaztelu son dos poblaciones rurales de pocos habitantes. El
núcleo cerrado, radical y de votantes de HB se encuentra
en Txarama, barrio de carácter marcadamente urbano.
Para
Juan Aranzabe, alcalde de Gaztelu por una candidatura independiente
auspiciada por el PNV, Otegi es el responsable del acoso al que
están sometidos los actuales ediles, que se ven obligados
a celebrar los plenos con la Ertzaintza, para evitar que les agredan.
Cuando
tomé posesión como alcalde, Otegi me avisó
que los cuatro años de mandato se me iban a hacer muy largos.
Y así ha resultado
Aranzabe
narra con temor la persecución a la que ha sido sometido
por rechazar propuestas de la empresa de Otegi: Desde que
estamos en el Ayuntamiento nos están persiguiendo. Hacen
caravanas de coches a nuestras casas, encapuchados nos lanzan
huevos y piedras al caserío, aparecen pintadas amenazándonos
con que vamos a seguir la misma suerte que Pilar Zubiarrain, a
la que le quemaron el caserío... Otegi se esconde, pero
es el pastor que lleva el rebaño para atacarnos. Así
no se puede trabajar en un pueblo pequeño, porque además
traen gente de fuera a los plenos para atemorizarnos, concluye
el alcalde de Gaztelu.
Sacar
dinero.
Otegi
aprovecha el temor que suscita, tanto él como la mafia
que le sustenta, para sacar dinero con todas las triquiñuelas
que su impunidad le permite. Reconstruyó el caserío
donde vive en Gaztelu y simuló poner una casa de agroturismo
para obtener subvenciones de la Diputación. Llegó
incluso a insertar anuncios en las guías de turismo rural
pero nunca admitió un solo turista. La Diputación
le reclamó la subvención que le había entregado
y se halla incurso en un procedimiento judicial en el Tribunal
Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) para su devolución.
Otegi
siempre se presenta a los concursos de obras municipales de los
ayuntamientos de Batasuna con la oferta más barata, que
luego encarece por imprevistos.
Se
le adjudicó la obra de reconstrucción del Ayuntamiento
de Lizartza, gobernado por Batasuna, en 1996 por 96.000 euros
aunque había otra oferta inferior, que según la
corporación se presento una hora más tarde del plazo.
Otegi cobró 270.000 euros por los imprevistos.
El
último favor que le han hecho a Otegi sus compadres de
Batasuna ha sido en Andoain. El Ayuntamiento de esta localidad
guipuzcoana le ha adjudicado, en un principio por 1.800.000 euros,
la construcción de varias viviendas de protección
oficial.
Otegi
tiene en nómina a 10 trabajadores, aunque en la realidad
trabajan para él más de treinta personas. Todos
pertenecen a la línea más dura de Batasuna. Entre
sus trabajadores se encuentra Iban Olano, que es concejal de Belauntza.
Otro de los empleados de Otegi es Iñaki Elduaien Ugartemendia,
ex concejal de Tolosa de Batasuna y uno de los jefes de la coalición
en Tolosaldea.
También
ha pasado la sombra de la corrupción de Otegi por Beizama,
población donde se realizaron obras de rehabilitación
del albergue por parte de una empresa. Cuando HB ganó las
elecciones, se obligo a la auxiliar administrativa, que en ese
momento realizaba las funciones de secretaria, para que informara
desfavorablemente respecto a ese contratista, y poder adjudicar
a Otegi la última fase por 54.000 euros, que se convirtieron
por imprevistos en 78.000.
Una
veintena de fincas
La
empresa de Juan José Otegi ha ido adquiriendo propiedades
a medida que los ayuntamientos de Batasuna le han concedido obras.
Estas son algunas de sus fincas:
» El edificio de la casería llamada Ostogonea
u Ostoa de arriba numero 10 del cuartel del norte, en el
lugar de Gaztelu, término de Leaburu-Gaztelu con terreno
de 4.273,86 m2. Este es su caserío (Casa rural inexistente)
valorado en 360.000 euros.
»
Terreno Soravilla, 1.110,00 m2. Valorado en 60.000 euros.
»
Parcela de terreno formada por los números 5 y 7 en Leaburu,
de 937,92 m2. Valorada en 120.000 euros.
»
Urbana. La Heredad, nombrada Aranguren-Baratza en
Belauntza. Superficie 4.230,00 m2. Valorada en 300.000 euros.
»
Rústica. Parcela de terreno nombrada Sagasti-Txulo
término de Leaburu-Gaztelu.Superficie 1.725,00 m2. Valorada
en 20.000 euros.
»
Terreno en el punto nombrado Soravilla o Lormula.
Señalado con el no 6 en el barrio de Goyena, hoy Txarama
de 1.126,49 m2. Valorado en 200.000 euros.
Además
de estas propiedades, ÉPOCA ha podido comprobar que la
empresa de Otegi posee otras 15 fincas más valoradas en
cientos de miles de euros.
Luis
Iturriaga.
Artículo
extraído de la revista Época
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